Lectura recomendada: Pensar el siglo XX , Tony Judt y Timothy Snyder

El mejor libro de 2012 para el suplemento cultural Babelia de El País  creo que poco más se puede añadir a tan merecido reconocimiento.

judt

 

El libro recoge las conversaciones de Tony Judt en sus últimos meses de vida, aquejado de una grave enfermedad, con el también historiador Timothy Snyder en un fascinante respaso del pasado siglo y de sus principales corrientes de pensamiento. Un volumen fascinante en el que, a mi juicio, destacan especialmente los pasajes autobiográficos en los que Judt incardina la historia del siglo XX con su propia realidad como descendiente de judios exiliados, como británico progresista, como adolescente sionista o como académico mediático. Un gran último regalo de uno de los historiadores más brillante y revelador.

Y si tuviera que quedarme con una sola de las enseñanzas del libro, que son muchas, sería probablemente con esta reflexión (que se enlaza en el libro con el ejemplo de la preparación de la segunda guerra de Irak por parte de la administración Bush)

“Amañar el pasado es la forma más antigua de control del conocimiento: si tienes en tus manos el poder de la interpretación de lo que pasó antes  (o simplemente puedes mentir acerca de ello) , el presente y el futuro están a tu disposición, de modo que, por simple prudencia democrática, conviene garantizar que la ciudadanía esté informada históricamente.”

“Una ciudadanía mejor informada es menos susceptible de que la engañen con un uso abusivo del pasado al servicio de los errores del presente.”

 

Lectura recomendada: La civilización del espectáculo, Mario Vargas Llosa

Una obra muy interesante para reflexionar sobre nuestra sociedad del siglo XXI y el concepto de cultura que en ella manejamos (y a lo que ello nos condena)

espectaculo Llosa

 

Como anticipio para abrir el apetito algunas reflexiones que me han parecido particularmente interesantes:

“Nunca hemos vivido como ahora en una época tan rica en conocimientos científicos y hallazgos tecnológicos ni mejor equipada para derrotar la enfermedad, la ignorancia y la pobreza y, sin embargo, acaso nunca hayamos estado tan desconcertados y extraviados respecto a ciertas cuestiones básicas como qué hacemos aquí en este astro sin luz propia que nos tocó, si la mera supervivencia es el único norte que justifica la vida, si palabras como espíritu, ideales, placer, amor, solidaridad, arte, creación, alma, trascendencia, significan algo todavía, y, si la respuesta es positiva, qué es exactamente lo que hay en ellas y qué no. Antes, la razón de ser de la cultura era dar una respuesta a este género de preguntas, pero lo que hoy entendemos por cultura está exonerada por completo de semejante responsabilidad, ya que hemos ido haciendo de ella algo mucho más superficial y voluble, o una forma de diversión ligera para el gran público o un juego retórico, esotérico y oscurantista para grupúsculos vanidosos y de espaldas al conjunto de la sociedad.”

“En la civilización del espectáculo la política ha experimentado una banalización acaso tan pronunciada como la literatura, el cine y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas. El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar una atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios.”

Para esta nueva cultura son esenciales la producción industrial masiva y el éxito comercial. La distinción entre precio y valor se ha eclipsado y ambas cosas son ahora una sola, en la que el primero ha absorbido y anulado al segundo. Lo que tiene éxito y se vende es bueno y lo que fracasa y no conquista al público es malo. El único valor es el comercial. La desaparición de la vieja cultura implicó la desaparición del viejo concepto de valor. El único valor existente es ahora el que fija el mercado.”

La diferencia esencial entre aquella cultura del pasado y el entretenimiento de hoy es que los productos de aquélla pretendían trascender el tiempo presente, durar, seguir vivos en las generaciones futuras, en tanto que los productos de éste son fabricados para ser consumidos al instante y desaparecer, como los bizcochos o el popcorn. Tolstói, Thomas Mann, todavía Joyce y Faulkner escribían libros que pretendían derrotar a la muerte, sobrevivir a sus autores, seguir atrayendo y fascinando lectores en los tiempos futuros. Las telenovelas brasileñas y las películas de Bollywood, como los conciertos de Shakira, no pretenden durar más que el tiempo de su presentación, y desaparecer para dejar el espacio a otros productos igualmente exitosos y efímeros. La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura”

10 intuiciones vitales que he aprendido en 32 años

En la víspera de mi trigésimo segundo cumpleaños surgen espontáneamente pequeñas reflexiones, principios  o intuiciones sobre lo aprendido en este breve largo camino que es la vida y que escribo para no olvidarlas. Quizá dentro de 10 o 20 años no esté de acuerdo con alguna… quién sabe, pero de momento –y pensando en que posiblemente pueden ser de utilidad para alguien más a quién puedan animar a reflexionar– aquí os las presento:

1. La vida No es justa, ni fácil, la vida Es. Eres una criatura efímera y pasajera en manos del “azar” más te vale aprender pronto que lo único que puedes cambiar (y no es poco) es tú actitud y el modo con el que juzgas y afrontas los acontecimientos. Nos dan las cartas que nos dan, sólo nos queda jugar con ellas de la mejor manera posible pero sin olvidar que nos las pueden cambiar en cualquier momento o que de un segundo para otro nos pueden echar de la partida.

2. Se humilde. Eres una mota de polvo en el océano cósmico. 80 ó 90 años de vida no son nada comparados con los miles de millones de años del Universo, de distancias mejor no hablamos… En 100 millones de años (un tiempo corto a nivel cósmico) si el hombre (o aquello en lo que haya evolucionado) sobrevive muy probablemente nadie se acordará de Shakespeare o Einstein, imagínate la repercusión de tu flamante negocio, coche, pareja, gol… El universo no gira, ni girará nunca a tu alrededor por muy importante que te creas, polvo eres y en polvo te convertirás.

3. Eres un milagro en equilibrio inestable fruto de 15.000 millones de años de evolución, honra esa existencia que te ha tocado contra toda lógica. Sí, eres y serás polvo, pero polvo estelar. Algunos de los átomos que componen tu cuerpo se han forjado a lo largo de millones de años de evolución en el centro de gigantescas estrellas. Ya en el último estadio, el espermatozoide que te llevó a la vida ganó a varios millones de rivales… Es un milagro increíble que existas, intenta aprovecharlo.

4. “Vive como si fueras a morir mañana (en esto tengo que aplicarme más) y aprende como si fueras a vivir para siempre” Ghandi. La ignorancia es la principal causa de los males del hombre y sí, vivimos en una época de enorme ignorancia, en especial sobre cuestiones profundas; como decía Luther King: “Nuestra capacidad científica ha superado a nuestra capacidad espiritual. Hemos guiado misiles y perdido a los hombres” .

5. “Sé amable con los demás, ellos también están lidiando con la vida” Sí, la frase es de Pepito Grillo pero tiene mucha razón, piensa que ese jefe, dependiente, amigo que hoy no te trató como hubieras deseado o con el que tienes que hablar quizá acabe de perder a un familiar, tenga a su hijo enfermo o esté pasando un mal momento… A ti también te ha pasado… Ser amable y empático no cuesta nada y hace el mundo un lugar mejor.

6. “Pertenezco a esa extraña raza en la que hay gente que pasa su vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia“. Emile Henry Gauvreay, periodista canadiense. No seas uno de esos, por favor.

7. Vive y disfruta el presente. El pasado ya se fue, el futuro aún no llegó, lo único que tenemos es el eterno presente (en el que viven y así generalmente son de felices los niños) no lo estropees con recuerdos del pasado o con miedos del futuro.

8. Aquello que da pleno sentido a la vida son los proyectos a largo plazo (aquellos en los que el trabajo de cada día y la satisfacción que produce se va acumulando mientras continúa creciendo), busca el o los tuyos y ve a por ellos, intenta ser el cambio que deseas ver en el mundo.

9. “Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal y obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio.” No es fácil, pero estoy convencido de que el Imperativo Categórico de Kant es una buena guía en un mundo actual en el que “todo es relativo”.

10. Haz el bien, sé generoso (científicos prueban que regalar hace más feliz), ayuda y comparte con los demás. No sólo harás de este mundo un lugar mejor para todos, he aprendido a lo largo de este tiempo que es, sin duda, la mejor fórmula para ser feliz.

Andrómeda

Tres breves reflexiones sobre los políticos

Hace unos días, en un interesante curso sobre Coaching que estaba realizando, salió en la conversación el tema de la política y los políticos, nuestros políticos españoles para ser más exactos. Supongo que ya os podéis imaginar la mayoría de comentarios al respecto así que no voy a hacer sangre recordándolas aquí.

Niccolò Caranti / Art Photos / CC BY-NC
A raíz de esto y como consecuencia de haber podido conocer personalmente y en algunos casos con cierta profundidad a varias decenas de políticos de más de veinte nacionalidades (desde jóvenes que están iniciándose a ministros, alcaldes y otros con importantes responsabilidades) por mi breve época como periodista y, sobre todo, por mi trabajo en el Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política, MAICOP, me gustaría compartir al respecto algunas reflexiones.

1. Los políticos son personas, como nosotros. Ni mejores ni peores. Es una lástima pero mis esperanzas juveniles de que aquellos que rigen los destinos de un país, región o ciudad eran individuos especialmente capaces y preparados simplemente no es cierta. Hay claras excepciones de personas con enormes capacidades, por supuesto, pero no es, lamentablemente, la norma. Y puesto que son personas como nosotros están sujetas a nuestros mismos fallos y a las mismas debilidades. Aunque nos cueste reconocerlo creo que muchos de los ciudadanos adoptaríamos (quizá gradualmente pero de forma adaptativa bastante natural) actitudes y comportamientos similares –cada uno también en función de su firmeza ética personal, algo cada vez más devaluado– si estuviéramos sometidos al mismo sistema. Si de verdad, de una manera profunda y permanente, queremos cambiar la política y a los políticos habría que pensar en mejorarnos a nosotros, las personas, a través de la Educación –algo que parece que no va precisamente a mejor en nuestro país (pero eso es una larga historia que daría para varios posts…) —

2. Los políticos NO son todos iguales. Es posible que un buen número de los que están actualmente en política lo estén por interés, comodidad, costumbre, tradición familiar o incluso por no saber hacer otra cosa, pero en muchos existe — cuando menos inicialmente– una firme voluntad de servicio público y de compromiso con los ciudadanos. El ejemplo más claro y palpable que me he encontrado y que, al menos para mi, no deja ningún lugar a dudas, es el de aquellos políticos que se juegan la vida simplemente por el hecho de serlo como muchos en el País Vasco o en países donde ser político no es precisamente un privilegio sino una pesada carga que puede hacer tu vida mucho más difícil.

3. Si los políticos son en general personas comunes y corrientes ¿Qué falla para qué la política esté como está en España? El sistema, en especial el sistema interno de los propios partidos. Es muy triste ver a muchos excelentes jóvenes políticos con inmensa vocación de servicio y grandes capacidades quedarse enmarañados en la burocracia servilista de muchos partidos e incluso abandonar la política, con minúsculas, por no poder hacer Política, con mayúsculas . En España, en especial, el bipartidismo y sus estructuras internas, no apoyan –en general– la promoción por mérito de las personas sino la lucha fratricida basada en amistades, contactos y seguidismo.

Lamentablemente la estructura de los partidos “tradicionales” expulsa a muchos de los mejores del sistema y deja llegar a los más altos puestos a aquellos que son buenos en esa “pelea” diaria, pero que no necesariamente son los más preparados, ni los mejores gestores, ni los más éticos. Ésta misma estructura interna es la que aleja también de la política a profesionales de éxito que se plantean dedicar una parte de su carrera a servir a sus conciudadanos pero que no quieren pasar años revolcándose por el lodo luchando contra las propias estructuras de los partidos que privilegian, sin embargo, a aquellos que durante toda su vida no han hecho otra cosa que “política” dentro de las sedes y que no han tenido la posibilidad de ejercer una profesión y conocer el mundo desde fuera.

Si queremos regenerar la política en España, además de mejorar drásticamente nuestra educación, pienso que es muy necesario abrir y democratizar los partidos políticos y también intentar mejorar nuestra joven democracia permitiendo listas abiertas, un sistema electoral más justo y representativo y aprovechar todas las posibilidades de las nuevas tecnologías y el e-goverment para dar voz a la sociedad en su conjunto y hacerla partícipe de la política, de una nueva política.