Para conmemorar de alguna manera estos 45 años, durante las últimas semanas he ido construyendo, en ratos sueltos —muchos de ellos mientras hacía cardio en la elíptica del gimnasio—, una lista muy personal: 45 canciones, una por cada año entre 1981 y 2025.
La regla parecía sencilla: escoger un único tema de cada año. En la práctica, ha sido bastante más difícil. Hay años en los que costaba encontrar una canción que sintiera realmente cercana y otros en los que había que dejar fuera auténticos temazos. El resultado no pretende ser una selección de «las mejores canciones» de las últimas cuatro décadas. Es, más bien, una pequeña autobiografía musical.
Por eso, junto a canciones de indudable calidad, aparecen otras elegidas por razones estrictamente personales: porque están unidas a una persona, una etapa, una película, un videojuego, una celebración deportiva o una idea que me acompañó durante algún tiempo. Algunas entraron por lo que significaron cuando las escuché; otras, por lo que han llegado a representar muchos años después.
También hay alguna pequeña aberración musical. He dejado fuera canciones enormes para hacer sitio al opening español de Los Caballeros del Zodiaco, porque fue, seguramente, la serie de mi infancia. He aprovechado la publicación en 2022 de una toma inédita grabada por John Coltrane en 1957 para poder incluir algo de jazz. Y he sacrificado artistas imprescindibles porque, sencillamente, ya no quedaban años libres.
En la lista hay pop español e internacional, rock, cantautores, jazz, música electrónica, bandas sonoras, videojuegos, folk celta y alguna canción cuya presencia quizá necesite una explicación. Pero todas están ahí por algo.
Si tú también fuiste arrojado al mundo a comienzos de los años ochenta, seguramente habrías elegido muchas canciones distintas. Aun así, quizá encuentres algunos ecos reconocibles: melodías de la infancia, discos que se escuchaban enteros, películas que dejaron huella o canciones capaces de devolverte, casi sin avisar, a un momento muy concreto de tu vida.

Como epílogo, y ya con un espíritu puramente experimental, he creado una «pista número 46» con Suno. Le pedí, utilizando Codex, que intentara condensar el clima musical y emocional de toda la lista: melodía, nostalgia, cierta épica contenida, piano, rock, jazz, electrónica, bandas sonoras y la sensación de mirar hacia atrás sin dejar de avanzar.
No pretende competir con ninguna de las 45 canciones anteriores —faltaría más— ni demostrar nada especial sobre la música generada con inteligencia artificial. Es solo una pequeña coda instrumental nacida de este ejercicio: una forma de preguntarle a una máquina qué escucha cuando le cuentas, a través de canciones, algo parecido a una vida.
No sé si estas 45 canciones explican quién soy. Probablemente no. Pero sí cuentan algo de los caminos, las personas, las historias y los mundos imaginarios que me han acompañado hasta aquí.
Y, por ahora, el camino continúa.
