Tres lecturas recomendadas para el verano

Acabo de darme cuenta de que hace más de cuatro meses que no me acerco por estas páginas… la verdad es que 2017 ha comenzado con mucho trabajo y con un cambio importante que ha consumido la mayor parte de mi vida en el último semestre, la compra de un piso y todo lo que rodea (búsqueda, trámites, mudanza, planificación, organización del nuevo despacho…) –espero poder hacer un post monográfico sobre el complejo proceso de compra de un piso pronto–, aún así he ido sacando algunos ratos para leer muy buenos libros en los últimos meses y aquí os comparto una breve lista por si alguien desea sugerencias para pasar el verano en compañía de una sugestiva lectura.

 

1- “Amundsen – Scott:  Duelo en la Antártida”,  Javier Cacho.

El primero que recomiendo es el último que he terminado. Además de que leer en verano sobre la Antártida sin duda refresca la mente lo cierto es que es un libro apasionante que se lee como la mejor novela de aventuras y que narra una historia ya mítica, la carrera entre Amundsen y Scott para ser el primer hombre en pisar el Polo Sur geográfico. Tuve la suerte de estar hace unas semanas en Letras Corsarias en la presentación de otro libro, aún pendiente de lectura, del mismo autor sobre Shackleton y si ya la charla de Javier Cacho, un eminente científico experto en la Antártida que ha pasado en el continente largas temporadas, me pareció muy amena e interesante debo decir que su primer libro sobre exploradores polares me parece sencillamente maravilloso. Si te interesan mínimamente estos temas o quieres disfrutar de una gran aventura este verano, no te lo pierdas.

 

2. Mira por dónde, autobiografía razonada, Fernando Savater.

Este libro tiene ya más de una década y lo encontré por casualidad en la feria del libro antiguo y de ocasión en octubre pasado y aún no había tenido oportunidad de leerlo. Partimos, aclaro como “disclaimer” de la base de que soy bastante amigo del genero biográfico (y autobiográfico), la última leída, la de Bruce Springsteen, me pareció también francamente interesante aunque corresponde a un modelo muy diferente, más narrativo y menos elaborado, al de Savater. Dicho esto, me parece un libro muy notable ya que entre sus páginas el filósofo, aunque él preferiría seguramente la etiqueta de “escritor”, no se limita a hacernos un relato de hechos, situaciones y personas (cuestión que aborda en mi humilde opinión de manera especialmente emotiva) sino que traslada sus pensamientos y su forma de disfrutar el camino a esa narración retrospectiva de su experiencia. Una lectura recomendable para disfrutar de ese camino existencial y de paso reflexionar sobre la propia vida. Mención especial para el enorme amor, que comparto, de Savater por los libros y los cómics que me ha devuelto a la memoria “momentos estelares de la infancia” dichosos en compañía de esos buenos amigos de papel llenos de páginas por disfrutar.

 

3. Pensar rápido, pensar despacio. Daniel Kahneman.

Si en el caso anterior pasaron meses hasta que me puse con la lectura del libro de Savater, en este caso este texto maravilloso, profundo y un poco intimidatorio por el título, la temática y el volumen, ha tenido que esperar varios años para lograr hacerse un hueco de salida en la, nutrida y casi siempre llena de buenos títulos, pila de pendientes.

No es un libro sencillo, no es una novela, ni un libro divertido, aunque se lee con cierta facilidad porque está escrito con gran claridad y pensando en el público general y no en especialistas, pero es un libro imprescindible que debería leer cualquier persona que habite nuestro planeta para que pueda conocer algo más sobre el funcionamiento de su cerebro y sus pensamientos y para no cometer, o al menos ser consciente de ello –que es un objetivo mucho más realista– tantos errores “pensando”.  Un título indispensable –que por suerte se convirtió en un best seller mundial pese a la disciplina que aborda– que reúne las investigaciones del premio Nobel Daniel Kahneman durante toda su larga carrera y que nos enseña a no creernos tan listos, a tratar de utilizar mejor nuestro cerebro eliminando todo tipo de prejuicios y trampas mentales de las que ni siquiera somos remotamente conscientes y también, quizá sobre todo, a entender cómo funcionan esos procesos naturales de pensamiento y a comprender nuestra falibilidad, a vivir con ella y a tratar de aprender de la misma.

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