Presente y futuro de las campañas electorales, colaboración en dos reportajes de RTVE.es

Los que me conocéis bien sabéis que prefiero trabajar en el campo de las “ideas” y que , generalmente por decisión propia, no suelo estar en la parte de los proyectos que transcurre “bajo los focos”; de la misma manera no suelo prodigarme en medios de comunicación rechazando amablemente la mayoría de las propuestas que recibo al respecto (que no son muchísimas, no voy a ir de rockstar ni mucho menos 😉 , pero que tampoco son pocas) salvo aquellas en las que me siento especialmente cómodo y creo que tengo un conocimiento razonablemente sólido y algo que aportar.

Hace algo más de un mes, José Ángel Carpio, excelente periodista de RTVE.es y mejor amigo me propuso una pequeña colaboración para elaborar varios reportajes sobre la campaña electoral del 20D que hoy ha arrancado en España y, sobre todo, analizar cómo han cambiado las campañas en estas últimas décadas y qué perspectivas hay para su futuro, especialmente desde el campo de las Nuevas Tecnologías.

Evidentemente ante una oferta tan interesante no pude negarme y esta misma semana han salido publicados un par de reportajes, el primero más innovador y desenfadado y el segundo más “tradicional” (os dejo algunas capturas de pantalla), en la web de Televisión Española que os invito, si os interesa la cuestión, a que visitéis en los siguientes enlaces:

 

PRIMER REPORTAJE:  TIEMPO DE CAMPAÑA

 

Tiempo de Campaña Reportaje RTVE.es

 

créditos reportaje tiempo de campaña

 

Reportaje Tiempo de Campaña Web de Televisión Española RTVE.es

 

SEGUNDO REPORTAJE:   Del 20D en adelante: qué campaña electoral podría esperarnos mañana

 

Reportaje RTVE.es Del 20D en adelante: qué campaña electoral podría esperarnos mañana

 

hologramas en campaña electoral reportaje RTVE.es

Tres breves reflexiones sobre los políticos

Hace unos días, en un interesante curso sobre Coaching que estaba realizando, salió en la conversación el tema de la política y los políticos, nuestros políticos españoles para ser más exactos. Supongo que ya os podéis imaginar la mayoría de comentarios al respecto así que no voy a hacer sangre recordándolas aquí.

Niccolò Caranti / Art Photos / CC BY-NC
A raíz de esto y como consecuencia de haber podido conocer personalmente y en algunos casos con cierta profundidad a varias decenas de políticos de más de veinte nacionalidades (desde jóvenes que están iniciándose a ministros, alcaldes y otros con importantes responsabilidades) por mi breve época como periodista y, sobre todo, por mi trabajo en el Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política, MAICOP, me gustaría compartir al respecto algunas reflexiones.

1. Los políticos son personas, como nosotros. Ni mejores ni peores. Es una lástima pero mis esperanzas juveniles de que aquellos que rigen los destinos de un país, región o ciudad eran individuos especialmente capaces y preparados simplemente no es cierta. Hay claras excepciones de personas con enormes capacidades, por supuesto, pero no es, lamentablemente, la norma. Y puesto que son personas como nosotros están sujetas a nuestros mismos fallos y a las mismas debilidades. Aunque nos cueste reconocerlo creo que muchos de los ciudadanos adoptaríamos (quizá gradualmente pero de forma adaptativa bastante natural) actitudes y comportamientos similares –cada uno también en función de su firmeza ética personal, algo cada vez más devaluado– si estuviéramos sometidos al mismo sistema. Si de verdad, de una manera profunda y permanente, queremos cambiar la política y a los políticos habría que pensar en mejorarnos a nosotros, las personas, a través de la Educación –algo que parece que no va precisamente a mejor en nuestro país (pero eso es una larga historia que daría para varios posts…) —

2. Los políticos NO son todos iguales. Es posible que un buen número de los que están actualmente en política lo estén por interés, comodidad, costumbre, tradición familiar o incluso por no saber hacer otra cosa, pero en muchos existe — cuando menos inicialmente– una firme voluntad de servicio público y de compromiso con los ciudadanos. El ejemplo más claro y palpable que me he encontrado y que, al menos para mi, no deja ningún lugar a dudas, es el de aquellos políticos que se juegan la vida simplemente por el hecho de serlo como muchos en el País Vasco o en países donde ser político no es precisamente un privilegio sino una pesada carga que puede hacer tu vida mucho más difícil.

3. Si los políticos son en general personas comunes y corrientes ¿Qué falla para qué la política esté como está en España? El sistema, en especial el sistema interno de los propios partidos. Es muy triste ver a muchos excelentes jóvenes políticos con inmensa vocación de servicio y grandes capacidades quedarse enmarañados en la burocracia servilista de muchos partidos e incluso abandonar la política, con minúsculas, por no poder hacer Política, con mayúsculas . En España, en especial, el bipartidismo y sus estructuras internas, no apoyan –en general– la promoción por mérito de las personas sino la lucha fratricida basada en amistades, contactos y seguidismo.

Lamentablemente la estructura de los partidos “tradicionales” expulsa a muchos de los mejores del sistema y deja llegar a los más altos puestos a aquellos que son buenos en esa “pelea” diaria, pero que no necesariamente son los más preparados, ni los mejores gestores, ni los más éticos. Ésta misma estructura interna es la que aleja también de la política a profesionales de éxito que se plantean dedicar una parte de su carrera a servir a sus conciudadanos pero que no quieren pasar años revolcándose por el lodo luchando contra las propias estructuras de los partidos que privilegian, sin embargo, a aquellos que durante toda su vida no han hecho otra cosa que “política” dentro de las sedes y que no han tenido la posibilidad de ejercer una profesión y conocer el mundo desde fuera.

Si queremos regenerar la política en España, además de mejorar drásticamente nuestra educación, pienso que es muy necesario abrir y democratizar los partidos políticos y también intentar mejorar nuestra joven democracia permitiendo listas abiertas, un sistema electoral más justo y representativo y aprovechar todas las posibilidades de las nuevas tecnologías y el e-goverment para dar voz a la sociedad en su conjunto y hacerla partícipe de la política, de una nueva política.